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El religioso infectado de ébola será tratado con el fármaco experimental

Sanidad ha comprado en Ginebra el medicamento que se está usando también en EE UU

 Atlas

Miguel Pajares, el religioso español repatriado a Madrid tras infectarse de ébola en Liberia, está siendo tratado con ZMapp, el fármaco experimental que se está usando también en Estados Unidos con los dos pacientes ingresados allí, el médico Kent Brantly y la cooperante Nancy Writebol. El medicamento se importó este sábado desde Ginebra, después de que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), dependiente del Ministerio de Sanidad, autorizara su importación excepcional al amparo de una legislación específica que permite el uso de sustancias no autorizadas en enfermos con riesgo de muerte.

El medicamento es un suero que se encuentra en fases iniciales de investigación y nunca había sido probado en humanos hasta que lo solicitó Estados Unidos para sus dos pacientes. Es producido a base de anticuerpos creados en la sangre de ratones que se adhieren a las células infectadas con ébola para evitar su avance. Las autoridades sanitarias se muestran aún cautelosas sobre su efectividad, pues se desconocen sus efectos secundarios y si se podría producir en grandes cantidades si se demostrase su seguridad.

El médico responsable del religioso pidió a Sanidad el fármaco tras pedir el consentimiento del paciente, repatriado el jueves junto a otra religiosa guineana de origen español, Juliana Bonoha Bohé, que no está infectada pero permanece aislada junto a Pajares en el hospital Carlos III de Madrid. Los familiares de Miguel Pajares han confirmado que sigue estable y sin sufrir hemorragias.

El uso de tratamientos experimentales para atajar esta enfermedad ha incrementado la presión de líderes de países africanos, que reclaman poder acceder a ellos, y de hecho ha motivado que la Organización Mundial de la Salud (OMS) anuncie la convocatoria la semana próxima de una reunión con un grupo de especialistas en ética médica para analizar el asunto.

Además de la investigación médica, el otro frente de lucha contra la enfermedad se centra en evitar la expansión del virus. Después de que el viernes la OMS decretara el estado de emergencia internacional, todos los países han empezado a aplicar las medidas que eso implica, entre ellas controles en aeropuertos, puertos y otros puntos de especial tránsito para detectar posibles viajeros con síntomas.

España activó este sábado este protocolo con los vuelos procedentes de Nigeria, único país de los cuatro afectados por la epidemia —los otros son Liberia, Guinea Conakry y Sierra Leona— con el que hay conexión directa. El primero llegó a las 5.40 horas y fue desviado a una zona aislada del aeropuerto de Barajas tras aterrizar para comprobar el estado de salud de los pasajeros. Los médicos tuvieron que examinar a dos niños con fiebre, que resultó ser provocada por amigdalitis.

La OMS no prohíbe los vuelos con los cuatro países africanos afectados por la epidemia, pero el Gobierno español, igual que los de varios países europeos y Estados Unidos, ha recomendado no viajar allí para evitar cualquier riesgo.

La Guardia Civil informó además de que realiza labores de control de equipajes en los vuelos procedentes de África y que en los aeropuertos españoles se está realizando “con normalidad” el control de mercancías y verificación de equipajes.

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