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El Gobierno deja su aportación a las becas Erasmus en menos de la mitad

El programa de movilidad pierde 21 millones de euros con respecto a este año

Las ayudas para libros de texto se reducen en un 80% desde 2011

Las becas Erasmus, uno de los programas de movilidad universitaria más exitosos de la Unión Europea, se enfrentan a tensiones desde todos los frentes. El Ministerio de Educación va a reducir el próximo año su aportación a estas becas en casi un 60%, es decir, serán 21,5 millones menos que en 2012 hasta quedarse en 15,2 millones. Si se compara con el dinero que el ministerio reservó para estas ayudas en 2011, la bajada ha sido de 47,5 millones, es decir, un 75%. Esta mala noticia para los Erasmus se suma a lanzada la semana pasada por la Comisión Europea, cuando su portavoz de presupuestos dijo que se habían quedado sin fondos y que peligraba el pago del 30% de las becas de hasta final de año (pedirá a los países dinero extra para cubrir los en torno a 90 millones de euros que faltan para terminar 2012).

La cuantía de la beca Erasmus se divide en tres partes, la que paga la UE (unos 133 euros al mes para los españoles, la cuantía más baja), la que que ponen las comunidades autónomas para ayudar con los gastos del desplazamiento (por ejemplo, 200 euros en Cataluña o 272 en Andalucía) y lo que pone el Ministerio de Educación, que este curso 2012-2103, y dependiendo de las solicitudes, estará entre 100 y 120 euros mensuales, dice un portavoz. Eso, con el presupuesto de 2012, es decir, sin contar con la bajada del 60% que se prevé para 2013.

España, con 36.183 becarios, es el país que más Erasmus envía al resto de Europa y, con 37.432, también es el que más recibe.

La otra gran aportación del ministerio a las becas de movilidad —esta vez para viajar dentro de España, las Séneca— también se reducen en 2013: con tres millones menos, se quedan en 6,4 millones. De hecho, a pesar de lo anunciado en repetidas ocasiones por el Gobierno en las últimas semanas, la partida del ministerio para becas y ayudas a estudiantes no sube, sino que se reduce en 47,8 millones, esto es, un 3,8%, hasta quedarse en 1.222 millones.

La única partida del programa de becas que asciende, algo menos de 23 millones de euros hasta llegar a los 208 millones, es la destinada a compensar las matrículas universitarias que los alumnos becarios no pagan o las familias numerosas pagan a la mitad. Se mantiene, sin embargo, el monto para las becas generales para compensar desigualdades económicas: 952 millones.

Educación defiende sus cuentas

La secretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio, ha defendido esta mañana en el Congreso de los Diputados la importancia de mantener esta partida de becas y, en general, los presupuestos con los que contará su departamento el año que viene. Asegura el ministerio en una nota que la reforma educativa que propone no pivota sobre “el incremento de la inversión en educación, sino la mejora de la eficacia y eficiencia de los recursos disponibles y la modernización de la educación, lo que supone no sólo la introducción de nuevas técnicas sino, sobre todo, la introducción de mejoras metodológicas que ayuden al cambio del paradigma educativo”.

De hecho, poco podría pivotar sobre un incremento cuando el presupuesto educativo del Gobierno se reduce un 14,4% con respecto al año anterior y un 31% con respecto a 2011. Comparándolo con este 2012, son 326 millones menos que salen, básicamente, de varios programas de cooperación con las comunidades autónomas que desaparecen: el programa de refuerzo para alumnos con dificultades, PROA (tenía este año 60 millones), los planes contra el abandono temprano (40,8 millones), o el programa de lenguas extranjeras (13,3 millones). Como contrapeso a esos más de 114 millones de bajada, Gomendio ha defendido una nueva partida, que se repartirá con criterios “competitivos” entre las comunidades autónomas, de 11 millones para fomentar la calidad de sistema.

También se elimina un programa para la introducción de tecnologías de información y la comunicación en las aulas que contaba con 36 millones de euros. Gomendio, sin embargo, ha destacado una partida de tres millones para “introducir las modificaciones técnicas que habiliten la interoperabilidad entre todos los sistemas informáticos de las Administraciones educativas, lo que permitirá personalizar la educación, adaptándola a las necesidades y al ritmo de cada alumno”. En este sentido, Gomendio ha anunciado un progresivo cambio de los libros de texto de papel a los digitales, lo que supondría “para el financiador”, dice la nota, “un ahorro importante que pudiera estimarse entre un 60%-90% del actual coste”.

La mención al financiador debe referirse tanto a los padres como a las administraciones que aportan un menguante presupuesto de ayudas para comprarlos. Menguante por segundo año consecutivo por parte del Ministerio de Educación: esta partida se queda en 20 millones cuando en 2011 eran 98,19 millones, es decir, ha perdido casi un 80% en dos años. De ese modo, el ministerio hace caso omiso a la llamada de auxilio que hicieron los padres de asociaciones laicas y católicas recientemente en una inusual comparecencia conjunta. El pasado 19 de septiembre, la Ceapa y la católica Concapa, mayoritarios en la escuela pública y concertada, respectivamente, reclamaron al Gobierno "urgentemente" una partida presupuestaria extraordinaria para 2013 de ayudas de comedor y para crear un gran banco de libros de texto. La patronal de libros de texto ANELE calcula que (sin contar ete último recorte) el dinero destinado a libros de texto de comunidades y ministerio se ha reducido un 75%. 

El portavoz de Educación del PSOE, Mario Bedera, ha advertido que de poco sirve el aumento o mantenimiento de prsupuestos de becas si en la práctica se reducen el número de becarios endureciendo los criterios académicos para obtener las ayudas. También ha advertido contra el argumento de Gomendio sobre que el recorte en los presupuestos del ministerio “no afecta a la calidad de la educación, pues como las competencias educativas están transferidas a las comunidades autónomas, en el contexto de todo el país representa un porcentaje muy bajo del gasto de educación en España”. Pero ese 5% o 6%, ha asegurado Bedera, es muy importante en la política educativa, entre otras cosas, porque las comunidades destinan más del 70% del dinero educativo a pagar sueldos. Por ello tienen poco margen para invertir en programas de calidad, esos mismo que, entre los presupuestos de 2012 y de 2013, el ministerio de Educación prácticamente ha finiquitado: en 2011 fueron algo más de 50 millones de euros.